stemma logo

Home news
Archives News

 

 

News from the Latin Patriarchate

“¡Gloria a Dios en el Cielo y en la Tierra Paz a los hombres de buena voluntad!” (Lc 2, 13-14).

Hermanos e hijos muy queridos,   
Hoy Belén nos acoge, con su mensaje inmortal de salvación, de amor, de humildad y de paz. De María ha nacido en esta ciudad el Niño Dios, Aquel mismo que volverá un día como Rey y Juez del mundo entero.   
¡Con cuánto ardor esperamos hoy su Segunda Venida! ¡Ese tiempo dónde cada cosa hallará de nuevo su lugar en la Creación, ese tiempo dónde la paz, la justicia y la libertad estarán sobre nosotros! Al igual que Pablo, el Apóstol de las Naciones, nosotros también aspiramos “llevar a una vida serena y pacífica, con toda piedad y dignidad” (1 Tim 2, 2).   

Estos valores de paz, de justicia y de libertad nos han abandonado hace mucho tiempo. De allí, los hemos perseguido sin descanso. Hemos pedido la ayuda de todos –visitantes, peregrinos, responsables internacionales- a fin de hallar de nuevo dichos valores. Todos somos concientes de las dificultades y de los sufrimientos que conforman el lote cotidiano de nuestro pueblo. Dificultades y sufrimientos causados por la guerra y las tensiones políticas que arruinan nuestra región; las cuales ya nos han costado, además de la represión y la opresión, un número incalculable de vidas humanas, y de inmensos desastres.

En nuestro país, los valores de paz, de justicia y de libertad se han convertido en una cosa rara, casi en un fantasma. Para muchos entre nosotros, existen solamente en los libros de historia. Estos valores evangélicos son tan raros para nosotros que nos hemos vuelto extranjeros en nuestro mismo país, reducidos a mendigar la libertad de desplazamiento en nuestras mismas calles y la libertad de trabajar en nuestras mismas ciudades.   

En vano nuestros jóvenes y nuestras jóvenes buscan estos valores en las instituciones gubernamentales, muy frecuentemente paralizadas por las disfunciones. Los organismos internacionales se conmueven por nuestra suerte pero su llamamiento para que haya más justicia sólo es tinta sobre papel, una voz que grita en el desierto. Nuestros jóvenes como nuestros ancianos golpean a todas las puertas, pero parece que nadie quiere abrirles. Atraviesan  los mares y surcan los continentes, en vistas a encontrar en tierra extranjera lo que ya no se encuentra entre ellos: la seguridad, la subsistencia, una digna existencia social y un futuro para sus niños.

¡Oh Niño de Belén!
Para huir de la iniquidad y salvar tu vida, Tú mismo has tenido que dejar Belén, tu ciudad natal, para exiliarte en el país de Faraón, bajo la guía de tu padre adoptivo José. Con tu Madre inmaculada, la Virgen María, has recorrido caminos escarpados, oscuros y dolorosos, desde tu nacimiento en una gruta hasta tu muerte en el Calvario, hasta”tu muerte sobre una cruz" (Fil 2, 8).
Sin embargo, ¡Tu has regresado, oh Niño de Belén!, ¡Has retornado a tu casa, en Tierra Santa!, para vivir allí con tus padres una vida humilde y escondida, creciendo “en estatura, en sabiduría y en gracia” (Lc 2, 52).

¡Ay! ¡Cuánto languidecemos nosotros hasta el día en el cual nuestros hijos volverán del extranjero para llenar nuestras casas, nuestras iglesias y nuestras calles de su fe, de su vitalidad, de su energía, de su pasión y de sus risas!

¡En Belén queremos poder cantar alegremente y todos los días tu glorioso y real Nacimiento! En Belén queremos que se realice en nosotros la promesa de alegría hecha por los ángeles a los pastores: “He aquí que os anuncio una gran alegría que será para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador que es el Mesías, el Señor” (Lc 2,10-11).

¡Oh Niño de Belén!
Numerosas son nuestras preguntas sin respuesta:    
- ¿Cómo? ¿Por qué y hasta cuándo?
- ¿Encontraremos una solución a nuestros problemas?
- ¿Por qué nosotros debemos vivir esta tragedia sobre “la tierra que mana leche y miel”, la Tierra Santa? ¿Cuándo acabarán pues nuestras pruebas? ¿Cuándo nuestros jóvenes se sentirán en seguridad, confiados en la vida y en el futuro?
- ¿Cuándo la hemorragia de la emigración se curará? ¿Cuándo pararán nuestros fieles de dejar esta Tierra bendita de Dios, y de abandonar la cultura que aquí han heredado?
- ¿Cuándo ellos volverán a tener conciencia de pertenecer a su patria tres veces bendita por ser: la Patria de Nuestro Señor, la de la Inmaculada Virgen María y la de la primera Iglesia?

¡Oh Niño de Belén! ¡Cuánto tenemos necesidad de Ti! Necesitamos hallar de nuevo la inocencia de los niños. Necesitamos imitar la fortaleza de la Virgen María, la paciencia de José y la humildad de los pastores. Nuestro mundo es rudo y difícil, él no tiene piedad. ¡El mundo cree en el derecho de la fuerza, no en la fuerza del derecho!

¡Oh Niño de Belén!
¡Ven a nacer de nuevo entre nosotros para compartir nuestra vida y hacernos oír tu Voz! Como durante la novena de Navidad, suspiramos tu venida con las palabras tomadas del profeta Isaías: “¡Ay! ¡Si rasgases los cielos y bajaras!… ¡Cielos, esparcid como un rocío vuestra justicia, nubes hacedla lloved! ¡Que la tierra se abra y que germine la salvación!” (Is 63, 19; 45, 8) Nosotros queremos, ¡oh Niño de la Gruta!, que tu voz resuene nuevamente sobre nuestro cielo:
- “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios” (Mt 5, 9).   
- “Bienaventurados los pacientes, porque recibirán en herencia la tierra” (Mt 5, 4).   
- “Bienaventurados los misericordiosos porque alcanzarán misericordia” (Mt 5, 7).   

Sí, ¡Ven a nacer una vez mas en Belén!, en nuestras casas y en nuestros corazones; ¡Ven a recorrer las calles de Belén y de todas las ciudades de Palestina! ¡Contempla con tu divina piedad las casas deshabitadas, las tierras confiscadas y los comercios cerrados! ¡Mira con tu divina misericordia los check-points (‘puestos de control’), los obstáculos y las barreras que el hombre ha dirigido contra su hermano...!   

Queridos hermanos,   
La fe de la Virgen María, nuestra Madre, es un modelo para seguir y para imitar. Durante toda su vida, la fe de María ha permanecido clara y pura, a pesar de las numerosas preguntas que han atravesado su espíritu, preguntas a las que solamente Dios podía responder. Ella siempre se ha abandonado a la voluntad de Dios, como Ella misma lo ha declarado al mensajero celeste: “Yo soy la servidora del Señor, que se haga en mí según tu palabra” (Lc 1, 38) dejándonos de este modo el más bello ejemplo de sinergia armoniosa entre los planes de Dios y la voluntad humana. Todo lo que sucedía, todo lo que Jesús dijo o cumplió, María lo “conservaba con devoción y lo meditaba en su corazón” (Lc 2,19).

Queridos hermanos y hermanas,
En cuanto nuevo Patriarca Latino de Jerusalén para Palestina, Jordania, Israel y Chipre, dejadme expresaros mi gran alegría por estar hoy entre vosotros. Os doy las gracias por vuestra calurosa acogida, llena de fervor y de afecto. Agradezco de todo corazón al Rvdo. Padre Samuel Fahim, párroco de Belén, y con él a todos los Reverendos Padres Franciscanos. Un cordial gracias a mis hermanos Sacerdotes y a los Religiosos y a Religiosas aquí presentes. Agradezco de igual modo a las Autoridades y todas las Personalidades civiles que nos han hecho el honor de su presencia.
Espero que nos podamos encontrar más a menudo en el futuro para trabajar juntos por el bien de todos los ciudadanos de esta ciudad, cristianos y musulmanes.
Mis felicitaciones van a todas las asociaciones cristianas que funcionan en Belén, Beit Jala y Beit Sahour. Particularmente envío un cordial saludo a los coros y a los grupos Scouts. Espero poder encontrarlos de nuevo en el advenir para conocer mejor vuestras actividades y vuestras iniciativas. Seguiremos marchando juntos de la mano, llenos de la luz del Divino Niño de la Gruta.

Queridos hermanos y hermanas,   
En este tiempo dónde el Patriarcado celebra “el año de la Familia”, ruego al Niño de Belén, a Su Madre, la Virgen María y a san José de asistiros y de proteger a vuestras familias y a vuestros jóvenes. Que podamos estar todos unidos y cumplir nuestra misión de paz, de justicia y de amor sobre la tierra de la Paz y del Amor.

Y que las bendiciones de Dios Omnipotente, Padre, Hijo y Espíritu Santo estén con vosotros y guíen vuestros pasos por la gracia del Verbo que “se ha hecho carne y ha habitado entre nosotros”. Amén.    
   
+ Fouad Twal   
Patriarca Latino de Jerusalén   
25 de junio de 2008   

 

Home Page