Historia del Patriarcado latino

La Diócesis Patriarcal Latina de Jerusalén, en su forma actual, se estableció en 1099 con los cruzados. De acuerdo con la tesis de los cruzados, no había un patriarca residente en el momento de su llegada a Jerusalén; por lo tanto, instalaron un Patriarca latino para gobernar la Iglesia. Cuando Saladino conquistó Jerusalén en 1187, el Patriarca latino tuvo que residir temporalmente en Acco hasta 1291.

Después de esa fecha, el Patriarca latino de Jerusalén se redujo a un titular que residía en Europa. Debido a estas condiciones, el Papa Clemente VI, en 1342, hizo que los frailes franciscanos, dirigidos por un Custodio (que significa literalmente el Guardián), fueran quienes cuidaran oficialmente los Santos Lugares en Tierra Santa.

En 1847, el Papa Pío IX restableció la sede del Patriarca latino en Jerusalén. El primer Patriarca que regresó fue Joseph Valerga, de 37 años, con amplia experiencia en Oriente y conocimiento de las lenguas orientales locales. Había servido primero en la Delegación Apostólica de Beirut y había hecho una larga visita a Irak con la Iglesia Caldea. Como Patriarca, también fue nombrado Delegado apostólico para Oriente Medio con residencia en Beirut, donde solía pasar seis meses al año.

Con el restablecimiento de la diócesis, la Orden Ecuestre de los Caballeros del Santo Sepulcro también fue restablecida por el mismo Papa Pío IX, quien confió su reorganización al primer Patriarca Valerga. De esta forma las dos instituciones históricas fueron restablecidas por el Papa Pío IX al mismo tiempo y con el mismo objetivo: para servir a los cristianos en la Tierra de Jesús, el Patriarcado tenía que desarrollar su tarea en terreno, y la Orden, en todo el mundo, tenía que apoyar esta nueva diócesis en Tierra Santa.

El restablecimiento de un Patriarca latino con residencia en Jerusalén marcó el regreso y la llegada de muchas otras Órdenes y Congregaciones religiosas a Tierra Santa al servicio de la renovada Diócesis Católica Romana. La principal Orden religiosa sigue siendo la Custodia franciscana de Tierra Santa. Pero treinta y una Congregaciones religiosas masculinas y setenta y dos femeninas están también presentes en la Diócesis Patriarcal Latina para diversos ministerios: Lugares Santos, bienvenida a los peregrinos, estudios bíblicos, trabajo pastoral y social.