Una ceremonia ecuménica sin precedentes marca la inuaguración del Edículo de la Tumba de Cristo restaurado.

Published: March 22 Wed, 2017

Una ceremonia ecuménica sin precedentes marca la inuaguración del Edículo de la Tumba de Cristo restaurado. Available in the following languages:

SANTO SEPULCRO – El miércoles 22 de marzo de 2017, las Iglesias de Jerusalén se reunieron en la Basílica del Santo Sepulcro para contemplar el resultado de diez meses de restauración del edículo que alberga la Tumba de Cristo en una ceremonia ecuménica que atestigua la unidad que ha hecho posible ese trabajo.

Durante diez meses, expertos, técnicos y trabajadores se turnaron día y noche para restaurar con la máxima precaución el edículo que protege el lugar de la sepultura y resurrección de Cristo, situado en la Basílica del Santo Sepulcro. El edículo,  parcialmente desmontado para ser  luego reconstruido y consolidado, es casi irreconocible. Y sin embargo, sólo las partes desintegradas han sido reemplazadas. Expuestos a las luces de hoy, su piedra ofrece unos tonos rosados y pastel que recuerdan el primer resplandor del amanecer. El amanecer de la mañana de la resurrección.

En la primera fila, frente al edículo, estaban los representantes de las tres Iglesias que firmaron el acuerdo que puso en marcha la obra: Su Beatitud Theophilos III, Patriarca Ortodoxo Griego; Su Beatitud Nourhan Manougian, Patriarca Apostólico Armenio; y el Padre Francesco Patton  ofm, Custodio de Tierra Santa. Éste estuvo acompañado por el Arzobispo Pierbattista Pizzaballa, Administrador Apostólico del Patriarcado Latino, Custodio de Tierra Santa de 2004 a 2016, quien firmó el acuerdo en marzo de 2016. También estuvieron presentes representantes de las otras Iglesias del Santo Sepulcro -Etíope, Siríaca, y Copta-, así como otras denominaciones cristianas.

Entre los invitados de honor estaba el Patriarca Ecuménico de Constantinopla Bartolomé, que visitó Jerusalén en mayo de 2014 para participar en una oración de unidad en este mismo lugar, frente a la Tumba de Cristo, cincuenta años después de la reunión histórica de su predecesor Athénagoras con el Papa Pablo VI.

La ceremonia fue intercalada con himnos solemnemente cantados por los coros de las tres comunidades, los ortodoxos griegos, los armenios y los franciscanos, celebrando la gloria de la resurrección. En sus respectivas intervenciones, los representantes de las tres comunidades que sostienen el Lugar Santo -el Patriarca Teófilo, el Padre Patton y el Patriarca Manougian- saludaron la admirable restauración llevada a cabo durante estos largos meses de trabajo, haciendo hincapié en el significado ecuménico de este evento y dando las gracias a los expertos y bienhechores involucrados en la iniciativa.

“Esta obra es un signo de esperanza para las generaciones futuras”, dijo el Patriarca Teófilo, agradeciendo a todos los que hicieron posible este proyecto, brindando un reconocimiento especial al Arzobispo Pizzaballa, y a lo que calificó como una “colaboración sin precedentes”. El Custodio, padre Patton, habló de “la inmensa alegría” de contemplar esta obra unas semanas antes de “celebrar la Resurrección juntos en la Pascua, y el mismo día”. El Patriarca Armenio expresó su gratitud por “las relaciones fraternales de amor y solidaridad genuinos entre comunidades ” que permitieron llevar a cabo este proyecto.

El arzobispo Pizzaballa (discurso completo) fue invitado a hablar y recordó la singularidad de esta restauración que abrió “una nueva fase de las relaciones entre las Iglesias de Jerusalén”. Confiado en el futuro, dijo: “Este trabajo no está hecho todavía, estamos al principio. Les deseo a todos, a sus Beatitudes y a su Paternidad, que las Iglesias de Jerusalén puedan seguir disfrutando de esta nueva actitud que existe entre nosotros, viendo la extensión de esta restauración a todas las demás partes de esta singular Basílica”.

Después del discurso del Patriarca Bartolomé, bajo el signo de la unidad traída por la resurrección, el Nuncio Apostólico Arzobispo Giuseppe Lazzarotto leyó un mensaje del Cardenal Leonardo Sandri, Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales.

Al final de la ceremonia, Su Santidad Garegín II, Catholicos de todos los armenios expresó también su agradecimiento. A continuación los Jefes de las Iglesias, los religiosos y sus invitados, se dirigieron al Patriarcado Ortodoxo Griego para asistir a una presentación de las obras realizadas, a cargo de la profesora Antonia Moropoulou, ingeniera de la Universidad Técnica Nacional de Atenas y coordinadora científica del proyecto de restauración.

Ante una audiencia de expertos y figuras políticas como el primer ministro griego Alexis Tsipras, la profesora explicó los diferentes pasos y técnicas utilizados para rehabilitar el edículo que alberga la roca original en la que se excavó la Tumba de Cristo. Hizo hincapié en la importancia de continuar con la restauración de “este monumento vivo que habla a toda la humanidad”, indicando las diversas causas que podrían afectar negativamente la sostenibilidad del trabajo realizado hasta ahora, en particular, la humedad del subsuelo que puede debilitar la estructura del edificio a largo plazo.

Myriam Ambroselli