Apoyo a las escuelas cristianas en Tierra Santa: múltiples iniciativas internacionales

By: lpj.org - Published: March 18 Fri, 2022

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TIERRA SANTA – Entre los muchos ejemplos de ayuda mutua dentro de la comunidad cristiana de Tierra Santa, son numerosos los relativos a las escuelas, especialmente las del Patriarcado Latino de Jerusalén. Asociaciones, hermanamientos, patrocinios... No faltan los medios para prestar asistencia a estos establecimientos, imprescindibles no sólo para ayudar a mantener la presencia cristiana en el territorio, sino también para formar a las futuras generaciones en valores comunes, fundados entre otros en la caridad, la apertura mental, la diversidad y la unidad.

Entre todas las iniciativas existentes, podemos mencionar en particular el hermanamiento entre las parroquias de Beit Sahour y Massachusetts, coordinado por la Orden del Santo Sepulcro. Nacido en 2018 con motivo del 150 aniversario de la parroquia de Santa María de Holliston, este proyecto permite así a los fieles de Santa María unirse en oración con la comunidad de la parroquia de

Nuestra Señora de Fátima, en Palestina. Pero también da lugar al envío de numerosos útiles escolares para los alumnos de la escuela del Patriarcado Latino de Beit Sahour: libros, DVD, lápices de colores...

En los últimos años han surgido otros hermanamientos, especialmente en Francia. Podemos citar como ejemplo el formado entre las escuelas católicas de la diócesis de Vannes y las escuelas del Patriarcado Latino, que permitió a los jóvenes franceses encontrarse con jóvenes palestinos.

En la misma línea, la asociación "Una flor para Palestina", nacida hace más de veinte años, ofrece apadrinar a estudiantes matriculados en escuelas de los territorios palestinos para apoyar su viaje.

En 2001, deseando establecer un vínculo con los católicos de la diócesis de Jerusalén, un sacerdote y un diácono de la diócesis de Toulouse establecieron correspondencia con el Patriarcado Latino. El proyecto, que permite dar a conocer mejor la situación de los cristianos en Tierra Santa, da lugar también a una peregrinación en 2002, con el objetivo de visitar no sólo las piedras de los lugares santos, sino también las piedras vivas de los Iglesia de Israel y Palestina. Así, los peregrinos descubren en particular la parroquia de Taybeh, así como las grandes dificultades de los cristianos que viven en los territorios palestinos bajo ocupación militar israelí. A través de la escuela católica del pueblo, ven también la realidad de las escuelas católicas en Palestina: establecimientos formidables, con un muy buen nivel académico, frecuentados tanto por cristianos como por musulmanes, y que promueven la paz enseñando el respeto a la persona humana. Pero también establecimientos en peligro económico, por una financiación basada exclusivamente en las aportaciones familiares. Sin embargo, la situación política bloqueada provoca una alta tasa de desempleo y pone a muchas familias en dificultades para pagar las tasas escolares. De vuelta en Francia, los peregrinos decidieron crear una asociación para ayudar a estas escuelas, mediante el envío de becas anuales: así nació “Una flor para Palestina”. Si el centro de la flor representa a los alumnos apadrinados, los pétalos simbolizan a los donantes, padrinos y madrinas.

El envío de becas comienza en el curso 2002-2003. Son los directores de los establecimientos quienes seleccionan a los alumnos apadrinados, según su situación. Cada donante recibe un recibo de impuestos y una carta de agradecimiento con noticias del estudiante patrocinado, su familia, así como información sobre su escuela. Las becas se pagan por transferencia bancaria directamente a las cuentas de las escuelas.

También es gracias a este sistema de transparencia financiera que, desde 2002, el apoyo de “Una flor para Palestina” a estas escuelas no ha hecho más que aumentar. La asociación ahora llega a 163 estudiantes de 12 escuelas, ubicadas entre otras en Zababdeh, Nablus en el norte de Palestina, Ramallah, Taybeh, Jifna, Aboud, Bir Zeit, Bethlehem, Beit Sahour, Beit Jala y Gaza. Entre estas escuelas, ocho son escuelas del Patriarcado Latino de Jerusalén, dos del Patriarcado greco-católico, y dos pertenecen respectivamente a los franciscanos y lasalianos: la escuela de niñas Terra Sancta y la escuela secundaria De la Salle.

En este tiempo sinodal, estas diversas asociaciones e iniciativas, por lo tanto, continúan apoyando a estudiantes de diversos orígenes, que reciben así la misma oportunidad de continuar sus estudios. Esta ayuda concreta que les brindan permite mantener la diversidad y la unidad que hacen visibles las múltiples misiones de las escuelas cristianas.