Jordania: en Aqaba, la Iglesia está comprometida con los discapacitados

Published: October 31 Tue, 2017

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AQABA – En el sur de Jordania, la Iglesia está luchando para proporcionar una atención digna a las personas con discapacidad y para crear conciencia sus problemas.

Al final del desierto que atraviesa el país, entre montañas áridas, se encuentra la ciudad de Aqaba, en las fronteras de Israel, Egipto y Arabia Saudita. La última ciudad en el sur de Jordania tiene una presencia cristiana más pequeña que el resto del país, un hecho que no impide que la Iglesia latina deje una fuerte impronta social. El Centro Nuestra Señora de la Paz, que brinda atención a personas con discapacidad, abrió una sucursal en el corazón de la ciudad el 15 de mayo de 2011. “Cuando el gobierno vio el impacto positivo de nuestra acción, nos dieron un terreno allí”, explica Sahem Madanat, el director de la sede central de Amán.

En comparación con otras estructuras existentes para personas discapacitadas, el Centro Nuestra Señora de la Paz se distingue por ofrecer un seguimiento individual y personalizado. La institución ofrece diferentes servicios: fisioterapia, logopedia, unidad de intervención y terapia ocupacional. Cada servicio cuenta con una larga lista de espera. Las familias de Aqaba y sus alrededores vienen aquí por la profesionalidad y la atención gratuita. “Atendemos a una persona discapacitada cada hora”, dice Ramy, el director de la sucursal de Aqaba.

Asumir la causa de la discapacidad, un trabajo a largo plazo

En este establecimiento apoyado por el Patriarcado Latino, todos los empleados son de fe musulmana; la lucha por la dignidad de las personas con discapacidad está por encima de todo. Antes de convertirse en director, Ramy era estudiante en la Universidad de Jordania. Un día, mientras jugaba baloncesto con sus amigos, un joven con síndrome de Down, que quería unirse al juego, fue rechazado por el resto del equipo. Ramy se enojó e indignó por esta situación. “Esta historia me empujó a involucrarme. A partir de ese momento comencé a ofrecerme como voluntario para ayudar a las personas con discapacidad, especialmente en el Centro de Nuestra Señora de la Paz”. Unos años más tarde, su posición como director le permitió continuar invirtiendo en una causa en la que cree. Está convencido de que el modelo del Centro es esencial en la sociedad jordana, con el fin de crear conciencia sobre la riqueza humana de las personas con discapacidad y aumentar las oportunidades de interacción entre estos jóvenes y la sociedad. Recientemente, lanzó un programa para impartir cursos de informática a jóvenes con discapacidad mental o física. Además de ser un gran medio que les ayuda a superar el problema del aislamiento, se pretende que esta capacitación llegue a convertirse en profesional.

Al igual que este programa que está en fase de prueba en Aqaba, Sahem Madanat desea implementar allí varios cursos de capacitación dirigidos a la integración de las personas con discapacidad en la sociedad jordana, que ya se ofrecen en la sede principal del Centro en Amán, donde no se atiende a los niños en edad escolar mayores de 14 años.

Claire Guigou