Carta del Padre Elie para el año académico 2022-2023 – Galilea

By: lpj.org - Published: August 29 Mon, 2022

Carta del Padre Elie para el año académico 2022-2023 – Galilea Available in the following languages:

Queridos miembros del personal administrativo y docente, queridos alumnos, queridos padres,

Me gustaría saludarles a todos, con un gran agradecimiento.

Con el inicio de este nuevo curso escolar, tras unas bonitas vacaciones de verano, os damos la bienvenida con alegría. Que nuestro lema sea la excelencia y el éxito.

Pero antes, me gustaría que consideráramos juntos un texto del Evangelio de Lucas, en el que habla de Jesús leyendo el libro del profeta Isaías.

"Jesús fue a Nazaret, donde se había criado, y, como era su costumbre, entró en la sinagoga en sábado. Se levantó para leer, y se le entregó el libro del profeta Isaías. Lo desenrolló y encontró el lugar donde estaba escrito: 'El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar la buena noticia a los pobres;

me ha enviado [a curar a los desconsolados] a proclamar la libertad a los presos y la vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos, a proclamar un año de gracia del Señor.

Luego enrolló el libro, se lo entregó al criado y se sentó. Todos los que estaban en la sinagoga lo miraban. Entonces comenzó a decirles: "Hoy se ha cumplido esta palabra de la Escritura que acabáis de oír. (Lucas, 4, 16-21).

A través de este pasaje, vemos que Nuestro Señor Jesucristo, gloria a Él, es el primer y único Maestro, ya que, al abrir uno de los libros del Antiguo Testamento, a través de Él, se aclara y se entiende este pacto. Y, tras leer el texto de Isaías, declara: "Hoy se cumple esta palabra de la Escritura que acabáis de oír". Cristo se acercó a los pobres, que no tenían nada que ofrecer a Dios, y les dijo que eran objeto del amor de Dios, y que Dios los amaba precisamente porque son conscientes de que no tienen nada que ofrecerle, a diferencia de los escribas y fariseos, que estaban tan llenos de sí mismos. Vino a dar la libertad a los prisioneros, porque los prisioneros atados con hierro no pueden ir a Dios. Así que Cristo vino a eliminar todo lo que les impide correr hacia el Dios Todopoderoso. Vino a abrir los ojos de los ciegos, que caminan sin ver, a dar sentido a sus vidas para que se dirijan a Dios Todopoderoso, a distinguir el bien del mal. Ha venido a liberar a los que están abatidos y cansados por las diversas preocupaciones de la vida. Pidámosle, pues, un año bueno y hermoso, sin olvidar que nada viene de nosotros, sino que todo viene de Dios.

Hermanos y hermanas, directores y profesores, también nosotros debemos aprender de nuestro divino Maestro a enseñar y dar amor a nuestros alumnos, a todo alumno que se acerque a nosotros en busca de conocimiento, pues el amor es el primer maestro.

Debemos liberar a nuestros alumnos de las nociones previas y de los prejuicios sobre Dios y la Iglesia, que les atan y les impiden caminar por la senda correcta. Tenemos que abrirles los ojos para que vayan por el buen camino, y ayudarles a formar su propia personalidad y carácter. Nuestro papel es ayudar a construir su conciencia, no ser su conciencia. ¿Cuántos estudiantes necesitan hoy que les apoyemos en sus crisis y dificultades en la vida, la sociedad y la familia?

Como dije antes, no olvidemos que todo lo que tenemos viene de Dios Todopoderoso. Debemos darle estas gracias de la manera más hermosa. A lo largo de este año, trabajemos con nuestros alumnos para dar el mayor regalo que podemos hacer a Dios Todopoderoso; el regalo del conocimiento, el conocimiento de una cultura amorosa y humana de Dios y del hombre.

Honorables padres, caminemos juntos y criemos a nuestros hijos en el camino del amor, hacia la humanidad y hacia Dios. Construyamos juntos para nuestros hijos un futuro basado en el bien. No elijamos el mal, porque el mal deteriora los valores humanos y distorsiona la imagen del ser humano. Así es como contribuimos, junto con nuestro Divino Maestro, a que nuestros hijos sean libres y abran los ojos; así es como los enriquecemos con amor, llamándolos a permanecer en este mundo, a levantar la cabeza, a ser agradecidos a Dios por sus bendiciones.

Por último, permitirme dirigirme directamente a vosotros, queridos estudiantes. Sepa que dondequiera que esté, quienquiera que sea, Dios os ama. Y también nosotros, como Iglesia y como vuestros maestros, os amamos, porque sois objeto del amor de Dios y del amor de vuestras familias. Juntos, queremos comenzar un nuevo año bendecido en el que creceremos en gracia y sabiduría, para convertirnos en seres humanos realizados que conocen y aman a Dios y a las personas.

Os deseo un buen año escolar, lleno de aprendizaje, buen trabajo y conocimiento. Que cada año avancéis en la excelencia y crezcáis en amor, conocimiento y humanidad.

Padre Elie Kurzum

Director General de las Escuelas del Patriarcado Latino en Galilea