Celebración de los 50 años de sacerdocio de Mons. Yllana, Nuncio Apostólico en Tierra Santa

By: Cécile Leca/ lpj.org - Published: March 24 Thu, 2022

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JERUSALEN - El 22 de marzo, los Ordinarios Católicos de Tierra Santa (AOCTS) se reunieron para una asamblea plenaria de dos días en el Monasterio de Santa Marta de los Padres Pasionistas (Betania), durante la cual celebraron, en el Centro Notre Dame de Jerusalén , los 50 años de sacerdocio de Monseñor Adolfo Tito Yllana, Delegado Apostólico en Jerusalén y Palestina y Nuncio Apostólico en Israel y Chipre.

Otra misa se había celebrado el 19 de marzo, día exacto del 50 aniversario del sacerdocio de Monseñor Yllana, pero sin la presencia de los Ordinarios Católicos.

Ordenado sacerdote de la Archidiócesis de Cáceres (Filipinas) el 19 de marzo de 1972, Mons. Yllana desempeñó luego funciones diplomáticas en Ghana, Sri Lanka, Turquía, Líbano, Hungría y Taiwán, antes de ser nombrado Arzobispo titular de Montecorvino y Nuncio Apostólico en Papua Nueva Guinea en 2001. Antes de ser enviado a Tierra Santa, fue también Nuncio Apostólico en las Islas Salomón, Pakistán, Congo-Kinshasa y Australia.

En la noche del martes 22 de marzo, al final del primer día de su asamblea plenaria, los Ordinarios Católicos y su presidente, Monseñor Pierbattista Pizzaballa, Patriarca latino de Jerusalén, se reunieron en la capilla del Centro Notre Dame de Jerusalén para una Misa presidida por Mons. Yllana, para celebrar el 50 aniversario de su sacerdocio. A la celebración asistieron también sacerdotes y seminaristas del Patriarcado Latino y franciscanos de la Custodia de Tierra Santa.

Durante su homilía, Monseñor Yllana recordó a todos la esencia y el significado de la palabra “sacerdocio”, afirmando que se trata de una gracia y un don inmerecidos, por los que nunca dejará de dar gracias al Señor. “No se trata también de una función, sino de un sacramento. Dios se sirve de nosotros, pobres criaturas, para hacerse presente ante nosotros, ante todos los hombres y para actuar en ellos. Es una audacia de su parte, por parte de Dios, que se encomienda a los seres humanos... que, conociendo nuestras debilidades, sin embargo considera a los hombres capaces de actuar en su nombre. ¿Cómo puedo agradecer al Señor por tan gran don? Pues lo único que puedo hacer: responder cada día con mi fidelidad a la gracia recibida".

Al final de la celebración, Monseñor Yllana expresó su agradecimiento a los Ordinarios Católicos y a su presidente, así como a todos los que concelebraron la misa, y a las personas, religiosas o laicas, presentes en la asamblea. Su discurso fue seguido por Monseñor Pizzaballa, quien también agradeció a la AOCTS por el servicio que presta a la Iglesia de Tierra Santa. "Sabemos que a veces les damos dolores de cabeza", sonrió. "Sin embargo, durante todo este tiempo nos habéis apoyado con vuestra presencia fraterna. Así que gracias y que el Señor os bendiga", concluyó, asegurando a los miembros de la Asamblea las oraciones de la Iglesia de Tierra Santa.