El Monte Nebo, en los ojos de Moisés

Published: February 19 Mon, 2018

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EL MONTE NEBO – Al otro lado del río Jordán, a menos de 50 kilómetros de Jerusalén, Jordania revela lugares sagrados menos turísticos pero igualmente fascinantes. Con vistas a la “Tierra Prometida”, el Monte Nebo es uno de los lugares más emotivos en este país.

Descubre la Tierra Prometida

De noche, el camino que asciende al Monte Nebo por Mádaba da un fuerte indicio del espectáculo que espera al visitante de día: torrentes de luz en un cielo azul oscuro. En este lugar entre el cielo y la tierra, las estrellas se mezclan extrañamente con las luces de los pueblos cuyas identidades intuimos. En este gran complejo, los Franciscanos de Tierra Santa “cuidan” del lugar desde 1933 tras comprar estas tierras a las familias beduinas que vivían allí. Incluso hoy en día, la amistad entre los monjes y estas familias permanece y se demuestra a través de una colaboración activa para hacer que el lugar prospere. En el recinto del monasterio, uno debe inclinarse sobre el jardín de los Franciscanos para ver que ¡la frontera está muy cerca! Con un gesto, el Hermano  Junio señala la alfombra de luz que se asienta en el valle: “¡Es Jericó!”. Por la mañana, los visitantes descubren asombrosamente este paisaje único, contemplado sucesivamente por Juan Pablo II y Benedicto XVI. Es aquí, como dice la Biblia, que Moisés murió después de que el Señor le mostrara la Tierra Prometida: “Entonces Moisés subió de las planicies de Moab al monte Nebo, a la cima del Pisgá, frente a Jericó, y el Señor le mostró toda la tierra—Galaad hasta Dan, todo Neftalí, la tierra de Efraím y Manasés, toda la tierra de Judá hasta el mar Occidental, el Négueb, la planicie (el valle de Jericó, la Ciudad de las Palmeras), y hasta Soar. El Señor entonces le dijo, “esta es la tierra que prometí bajo juramento a Abraham, Isaac, y Jacob, Yo se la daré a tus descendientes. Te he dejado verla con tus propios ojos, pero tú no entrarás en ella”. Y allí, en la tierra de Moab, Moisés, el siervo de Dios, murió tal y como había dicho el Señor” (Deuteronomio 34, 1-5).

La Serpiente de Bronce, prefiguración de Cristo

Mirando a su alrededor, el visitante ve el paisaje árido de “la Tierra Prometida” a través de una tenue neblina. Unos kilómetros más abajo, el Jordán y el Mar Muerto marcan la frontera entre Palestina y Jordania. Frente a este imponente panorama, una escultura moderna que representa a Cristo sobre una cruz rodeada por una serpiente nos recuerda el acontecimiento de la serpiente de bronce, la cual Moisés alzó sobre un poste con capacidad para curar las heridas de los israelitas. La asociación de Cristo con este animal poco atractivo tiene sentido cuando se lee un pasaje de Juan: “Y de la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, así el Hijo del Hombre debe ser levantado, para que todos los que crean en Él tengan vida eterna” (Juan 3, 14). El Hermano Junio explica: “De la serpiente así como de la cruz, la vida brota. Esta serpiente de bronce levantada en el desierto, que sana solo con su mirada, es una prefiguración de Cristo”.

Un lugar de peregrinación

En el lugar una gran iglesia ocupa el Monte. Reabierta en 2016, después de algunas obras, el arte de la iglesia ofrece un estilo único que combina inteligentemente los sublimes mosaicos bizantinos, y los modernos y brillantes muebles de madera. La supervisión de los trabajos fue sucesivamente realizada por los Hermanos Michele Piccirillo, Carmelo Pappalardo, Ibrahim Faltas y Eugenio Alliata. “El desafío aquí fue construir una iglesia, un lugar de culto, y al mismo tiempo destacar el patrimonio arqueológico” continua el Hermano Junio. El santuario cristiano original fue construido en el siglo IV en el pico más alto de la montaña. Fue reconstruido de nuevo inmediatamente tras una destrucción violenta de la que nada se sabe. Una vez que se entra en su interior, difícilmente el visitante no puede sentirse  abrumado por la belleza de las obras bizantinas que llaman la atención por todos lados, por el suelo y por las paredes. Enfrente, se ha construido un altar en el que se celebra ocasionalmente la Misa. Cada año, el Vicario Patriarcal de Jordania tradicionalmente celebra una misa en la festividad de Moisés.

¿Qué significa para un cristiano ir al Memorial del Monte Nebo? En 2016, el padre Francesco Patton, Custodio de Tierra Santa invitó a sus oyentes a meditar: “Este santuario también nos brinda una experiencia que es la esencia de la peregrinación: saber que no permaneceremos en los lugares que visitamos. Dios quiere nuestra mirada más allá de eso. La peregrinación se convierte en una forma de entender que no estamos llamados a entrar en una tierra prometida. Mejor, estamos llamados a entrar en la promesa de la comunión, que es la vida misma de Dios”. Siendo un lugar de culto para los cristianos, el Monte Nebo tiene la particularidad de atraer además a fieles musulmanes y judíos que encuentran también en las huellas de Moisés, parte de su historia.

Claire Guigou