Introducir formas y colores en la Palabra de Dios: el regalo del Patriarca a la Iglesia Madre de Jerusalén

By: Cécile Leca/ lpj.org - Published: August 01 Mon, 2022

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JERUSALÉN - Detrás de un largo muro de piedras ocres, en un pequeño taller escondido en un edificio de viviendas, la Hermana María Ruiz, de la comunidad de las Hermanas de Belén, trabaja desde finales de 2020 en la ilustración del nuevo libro de los Evangeliario para la Iglesia Madre de Jerusalén, realizado íntegramente a mano.

Un proyecto paradójico. Esto es lo que se puede pensar al oír hablar de la empresa de Su Beatitud Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, que ya lleva tres años.

Todo comenzó en 2019, cuando el Padre Firas Abedrabbo, entonces secretario del Patriarca, vio un libro Evangeliario de las Hermanas durante una visita a Deir Rafat, donde la comunidad está presente desde 2009. Poco después, fueron invitados al Patriarcado Latino para un encuentro con el Arzobispo Pizzaballa, y conocieron su proyecto de ofrecer a la Iglesia Madre de Jerusalén un libro Evangeliario enteramente escrito e ilustrado a mano.

"Cuando le dijimos que “sí”, no éramos realmente conscientes de lo que suponía este trabajo", explica la Hermana María, encargada de las ilustraciones. Formada como iconógrafa, llegó a Tierra Santa hace cuatro años, tras más de quince en España y una breve estancia en Portugal, y hoy dedica la mayor parte de su tiempo a dar forma y color a este Evangeliario imaginado por el Patriarca. "La iconografía se ha convertido, a lo largo de mi carrera, en el tejido de mi oración", revela. Durante un tiempo, también trabajó en el nuevo Misal en lengua árabe, que debería imprimirse en diciembre de 2022.

"Esto no estaba previsto en un principio", dice. "Fue el Padre Firas [Abedrabbo] quien tuvo la idea de que trabajáramos en paralelo en este otro proyecto, ya que acabábamos de firmar un acuerdo con el Patriarcado Latino sobre el Evangeliario".

La realización de este ambicioso proyecto no es una tarea fácil. Tras el primer encuentro entre las Hermanas de Belén y el Patriarca en 2019, pasó un año de reflexión antes de que el proyecto se pusiera realmente en marcha a finales de 2020. Sin embargo, para entonces, el mandato del Arzobispo Pizzaballa como administrador apostólico estaba llegando a su fin. ¿Qué pasará con el proyecto si tiene que dejar el Patriarcado Latino? Se preguntaban las Hermanas. Pero el que pronto se convertirá en Patriarca les tranquiliza. No se trata de abandonar el proyecto, pase lo que pase. Se encargará personalmente de su finalización ... y, una vez terminado el proyecto, lo donará a Tierra Santa.

Primeros diseños del proyecto...

A su regreso de Roma, en noviembre de 2020, las Hermanas presentaron al Patriarca las premisas del futuro Evangeliario; estilo artístico, caligrafía, paleta de colores... Su primera inspiración fue el Salterio de la Reina Melisande, un manuscrito del siglo XII realizado en el Scriptorium del Santo Sepulcro, que combina las artes bizantinas y occidentales-latinas en sus iluminaciones. Las instrucciones del nuevo Patriarca eran claras: quería una obra original pero emblemática de todas las influencias -bizantinas, latinas, armenias...- de la Iglesia Madre. ¿El objetivo? Volver a poner la Palabra de Dios en el centro de la Iglesia, que vio cómo el Verbo se hacía carne. Ofreciéndole un manuscrito digno de sus orígenes y de la riqueza de su historia.

Otros ejemplos del trabajo de la hermana María.

Así, es como en diciembre de 2020 comienza el proyecto realmente. La comunidad se organiza; la Hermana María trabaja en Jerusalén, mientras que la Hermana Anélia, formada en caligrafía, apasionada de la escritura árabe y en Tierra Santa desde hace más de quince años, permanece en Deir Rafat. Aunque son las dos únicas monjas directamente implicadas en el proyecto, son todas las Hermanas las que lo llevan en sus oraciones, que perciben como una misión para su Iglesia.

Páginas finalizadas del Evangeliario, ahora abandonadas. Durante una estancia en Chipre, el Patriarca descubrió la existencia de otro libro del Evangeliario ortodoxo, recientemente hecho a mano por un monje. La abundancia de ilustraciones convenció a Monseñor Pizzaballa de revisar el proyecto y agregar más iluminaciones.

"Trabajar en este proyecto mientras vivo en Jerusalén es una gran oportunidad para mí, ya que la mayoría de los Lugares Santos son accesibles y puedo ir a rezar en ellos cuando quiero encontrar inspiración", revela la Hermana María. "Al estar en estos lugares puedo tocar la realidad del evento que tengo que ilustrar".

En marzo de 2021, sólo unos meses después de comenzar el proyecto, se le pidió que hiciera el Misal. "Acabábamos de empezar el libro Evangeliario y sólo se habían ultimado algunas imágenes, principalmente del Evangelio de Lucas.

Ilustraciones para el Misal.

En un principio, este Misal, que lleva varios años en proceso de actualización (la última edición data de hace más de cincuenta años), estaba compuesto por ilustraciones religiosas procedentes de diversas influencias y corrientes artísticas, sin que existiera una verdadera unidad entre ellas. Ahora iluminado en el mismo estilo que el nuevo Evangeliario, debería estar disponible en diciembre en todas las parroquias latinas de habla árabe. "Todavía estoy trabajando en algunos retoques y supervisando el proceso de impresión de las imágenes, ya que queremos asegurarnos de que el aspecto final esté a la altura", dice la Hermana María. "Pero aparte de eso, mi trabajo actual está enteramente dedicado al Evangeliario.

En el taller de la Hermana María.

Cada día, la Hermana María pasa varias horas dibujando, entintando y dorando estas páginas tan queridas para sus ojos y los de su Patriarca. Las diferentes etapas de su trabajo se llevan a cabo en tándem con la Hermana Anélia, pero también con Mounir, responsable de la imprenta del Patriarcado Latino. "Encontrar la forma correcta de colaborar nos llevó algún tiempo. La primera parte es el diseño", explica. "En el ordenador, coloco el texto, asegurándome de que el tamaño de la letra y el interlineado coinciden con la caligrafía de la Hermana Anelia, y luego planifico el espacio para las imágenes, en función de lo que hayamos decidido con el Patriarca (qué párrafos se ilustrarán). Luego voy a la imprenta del Patriarcado en Beit Jala para que impriman una maqueta -donde a menudo hacemos algunos ajustes en el diseño de las páginas- y luego se la envío a la Hermana Anélia, que aprovechará esta primera etapa para escribir la página a lápiz.

Una página del Evangeliario, aun no terminada.

Después la Hermana María completa la página con sus ilustraciones, que se escanean en alta resolución antes de pasarlas a la Hermana Anélia, para que ésta finalice el conjunto caligrafiando el texto en tinta. "Lo que aún no está bien definido es cuándo poner el oro. Antes, pintaba primero la página y luego, una vez que la Hermana Anélia había terminado la página, aplicaba el oro sobre ella. Pero la calidad no es la ideal. Lo mejor sería dorar justo después de terminar el diseño, pero temo que el conjunto se estropee en los diversos viajes que hará la página entre Deir Rafat, Beit Jala y Jerusalén.

El último paso es la aplicación de un fijador adecuado, que protege la página de la intemperie y del paso del tiempo. Todas las páginas terminadas se conservan actualmente en el estudio de la Hermana María, lo que le permite mantener una cierta coherencia de estilo entre sus ilustraciones, especialmente las de los personajes bíblicos.

Una página en pleno desarrollo: capas entintadas a la izquierda, dibujo en sepia a la derecha. Estas dos etapas del dibujo – que vienen después de un primer esbozo a lápiz – la Hermana  María las fotografía para transmitirlas a Monseñor Pizzaballa, para darle la posibilidad de reaccionar y proponer modificaciones. La Hermana María también se toma el tiempo para escuchar los comentarios de las Hermanas de su comunidad y otras opiniones de expertos: “tener perspectivas externas para este tipo de trabajo es extremadamente valioso. »

Una vez terminado, el Evangeliario se distribuirá a todas las parroquias católicas latinas de la diócesis de Jerusalén, así como al Santo Sepulcro. El ejemplar original está destinado a la Concatedral del Patriarcado Latino. "Pero para ser usado, no para ser exhibido", aclara la Hermana María. "No es una obra de arte; es una obra que fue diseñada por el Patriarca, para la Liturgia y la oración de las piedras vivas de Jerusalén.