Reflexiones desde Tierra Santa: Nuevos comienzos

By: lpj.org - Published: September 07 Wed, 2022

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Septiembre siempre tiene un significado especial, ya que anuncia nuevos comienzos, especialmente en la vida de los niños y los jóvenes. Esta semana, por ejemplo, hemos visto a miles de estudiantes volver a la escuela, y la alegría en muchos de sus rostros no tiene precio. Muchos pudieron disfrutar de los campamentos de verano por primera vez en dos años y algunos de los afortunados pudieron viajar al extranjero a pesar del caos de algunos viajes y aeropuertos. Por primera vez en dos años, tampoco hay amenaza de educación en línea en nuestras escuelas, lo que marca una ruptura con la era de la pandemia, aunque la crisis del COVID-19 no haya quedado del todo atrás. Sin embargo, tanto en Jordania como en Israel no se habla de esto último ni de cuestiones sanitarias, en claro contraste con Palestina: la semana pasada el presidente declaró el estado de emergencia durante 30 días debido al creciente número de casos. Sin embargo, está claro que dicha declaración no fue acompañada de una normativa clara, por lo que parece que incluso en Palestina, a pesar de todo, la vida sigue como siempre.

Sin embargo, aunque empezamos a vivir de nuevo con normalidad y el desempleo en Israel ha vuelto al nivel anterior a la pandemia, inferior al 5%, sigue siendo excesivamente alto en Palestina y Jordania, muy por encima del 20%, y cercano al 50% en Gaza. Esta situación se ha visto agravada por la guerra de Ucrania, que ha provocado un fuerte aumento de los precios de los bienes y servicios y una subida de la inflación que no se veía desde hace mucho tiempo. Para empeorar las cosas, los tipos de cambio del euro y el dólar frente a la fuerte moneda israelí han hecho que todas las subvenciones y donaciones recibidas en estas monedas pierdan al menos un 10% de su valor. En estas circunstancias, parece casi imposible mantener el equilibrio presupuestario y hay que volver a plantearse planes de racionalización.

En el ámbito diocesano, ha habido muchos cambios recientemente, con el nombramiento de varios vicarios: el Obispo Jamal Daibes en Jordania, el Obispo Rafic Nahra en Israel y el Padre Bruno Varriano en Chipre. También hubo cambios en las escuelas de Jordania, con el nombramiento del Padre Firas Nasraween como Director General, y de la Sra. Samar Smeirat (antigua directora de la escuela de Fuheis) como Directora Adjunta. En las escuelas de Palestina e Israel, unos 19.000 alumnos volvieron esta semana a las 44 escuelas del Patriarcado, reviviendo la experiencia completa de una escuela parroquial presencial. Muchos de ellos volvieron a las aulas renovadas, con nuevos pupitres y equipos, y donde se pusieron en marcha muchos proyectos durante los meses de verano.

En la vida pastoral de la diócesis también han abundado los campamentos, las actividades para jóvenes, los retiros, las visitas a lugares santos, el escultismo y la catequesis, y mucho más en los últimos meses. El proyecto AFAQ (Horizontes), en colaboración con la Universidad de Belén, que ofrece formación en materia de capacitación, empleo y emprendimiento, fue un gran éxito y superó todas nuestras expectativas. Todos los programas de ayuda humanitaria se desarrollaron bien y ayudaron a cientos de personas que necesitaban apoyo en tiempos difíciles, ya fuera ayuda médica, medicamentos, apoyo educativo o asistencia social. El programa de empleo en Gaza, la ayuda a los refugiados iraquíes y el fondo de Jerusalén Este siguen apoyando a los más marginados. Algunos de los nuevos programas, dirigidos a los jóvenes y a las mujeres, han sido diseñados para capacitarlos y hacerlos más autosuficientes. La buena noticia es que 25 de las personas que se beneficiaron del programa de empleo en Gaza consiguieron un trabajo permanente gracias a nuestra intervención. Desgraciadamente, la situación es menos brillante para los refugiados cristianos iraquíes en Jordania, donde su número se estima en unos 12.000 de un total de 17.000. A pesar de que muchos países occidentales les han reabierto las puertas, el número de estos refugiados atrapados en la dura realidad de Oriente Medio que siguen bloqueados en Jordania sigue siendo muy elevado.

En general, si evaluamos el horizonte político de Oriente Medio en general y de Tierra Santa en particular, es difícil sentir mucha esperanza. Basta con pensar en la guerra de cuatro días contra Gaza en mayo, que volvió a devastar la comunidad; el asesinato de la periodista cristiana Shireen Abu Akleh; las continuas tensiones en Jerusalén sobre los lugares sagrados y el acceso a ellos, que parecen no tener fin a la vista; otras elecciones en Israel que se celebrarán dentro de dos meses, las quintas en cuatro años, y la inestabilidad que ello conlleva; la falta de un camino claro hacia cualquier reconciliación o paz en el frente palestino-israelí; por no hablar de los continuos problemas de los refugiados y de un Líbano en profunda crisis, con todas las tensiones que ello genera tanto dentro como fuera de las fronteras. Sin embargo, como personas de fe, al ser testigos de tantos ciclos de violencia y disparidad, estamos acostumbrados a aceptar estas dificultades como parte del plan de Dios, y a aceptar tanto lo bueno como lo malo... sin dejar de centrarnos en encontrar un camino para servir a nuestras comunidades cristianas y a la sociedad en general.

Gracias por seguir teniéndonos en sus oraciones y pensamientos, con la esperanza de que, a medida que la vida vuelva a la normalidad, veamos más peregrinaciones a Tierra Santa, y que todos ustedes vuelvan pronto a llenar las calles y los lugares santos con su presencia y sus oraciones.

Sami El-Yousef

Administrador General

8 septiembre 2022