Tres nuevos lectores y tres nuevos acólitos para el Patriarcado Latino de Jerusalén

By: Sara Fornari (periodista) - Published: December 21 Tue, 2021

Tres nuevos lectores y tres nuevos acólitos para el Patriarcado Latino de Jerusalén Available in the following languages:

La Iglesia Católica de Galilea tiene seis nuevos ministros: tres Lectores y tres Acólitos del seminario Redemptoris Mater, instituidos por Mons. Rafic Nahra, Vicario Patriarcal para Israel, en la iglesia de la Domus Galilaeae el pasado 15 de diciembre. Los lectores son Giovanni Bovi, Daniel Pérez Meroño, David Sotgiu; los acólitos son Giacomo Dainotti, Paolo Felicetti, Kacper Pawel Jurczyk.

Fue una celebración sencilla pero solemne, en árabe, durante la cual se confirieron los ministerios de Lector y Acólito a seis seminaristas del Redemptoris Mater de Galilea. Estuvo presidida por el nuevo Vicario Patriarcal para Israel, Mons. Rafic Nahra, que exhortó a los jóvenes llamándolos por su nombre, uno por uno. Son cuatro italianos: Giovanni, David, Giacomo, Paolo; un español, Daniel, y un polaco, Kacper. La celebración fue íntima y esencial, tan esencial como el servicio que realizarán estos jóvenes.

En esta feliz ocasión, se les unieron hermanos de las comunidades neocatecumenales de Galilea y de la Domus. Sus familias pudieron seguir la celebración eucarística a través de la conexión a Internet; de hecho, las nuevas restricciones en Israel no permitieron la asistencia de ningún familiar.

El rito de institución de los lectores y acólitos ha marcado ciertamente una etapa significativa en la vida y en el camino de preparación al sacerdocio de los seis aspirantes, pero es también un signo elocuente para quienes tienen vínculos familiares o de amistad con ellos, para quienes comparten su fe en la comunidad y en la iglesia particular. Esto se debe a que el ministerio al que acceden -enraizado en los sacramentos de la iniciación cristiana- se inscribe en la vida eclesiástica: es una misión compuesta por la predicación y los gestos litúrgicos, que podrán comprender con mayor profundidad en los días venideros. Es un servicio que hace presente la llamada de cada bautizado y se dirige a los miembros de la asamblea cristiana. Es sorprendente ver a los jóvenes dispuestos y determinados a servir.

Los ministerios del Lector y del Acólito, en sus aspectos diferentes y complementarios -el servicio de la Palabra de Dios y el servicio en el altar- anuncian y manifiestan el amor de Dios y la ofrenda total de Cristo.

Los lectores son aquellos que anuncian la Palabra de Dios, llamados a colaborar en este empeño primordial en la Iglesia, para lo cual son investidos de un oficio particular "al servicio de la fe, que tiene su raíz y fundamento en la Palabra de Dios".

Como se dice en la oración ritual, Jesucristo, hecho hombre, "habiéndonos dicho y dado todo, ha encomendado a su Iglesia la misión de anunciar el Evangelio a toda criatura": el anuncio del Evangelio, por tanto, es el anuncio de esta plenitud del amor de Dios; gracias a este don, los seminaristas están en camino hacia una ofrenda plena de sí mismos. Quienes estuvieron cerca de ellos durante la celebración pudieron ver cómo la luz de este anuncio iluminaba con paz y firmeza los rostros de los jóvenes, que en el momento de la bendición se arrodillaron ante el celebrante, mostrando su disposición a recibir de él los signos del ministerio que van a desempeñar.

En el rito explicativo, los lectores recibieron el libro de las Sagradas Escrituras de manos del vicario patriarcal, con el mandato de "transmitir fielmente la palabra de Dios, para que germine y dé fruto en el corazón de los hombres". Mientras que los acólitos, que se acercan a la mesa del sacrificio del Señor, reciben la bandeja con el pan y el cáliz con el vino para la celebración de la Eucaristía: por eso su vida debe ser "digna de servir a la mesa del Señor y de la Iglesia".

En la homilía, P. Rafic exhortó a los tres lectores a nutrirse de la Palabra de Dios y a hacerla suya, viviéndola en primera persona, para realizar el servicio de anunciarla en la asamblea litúrgica, de educar a los niños y a los adultos en la fe, de llevar el anuncio misionero del Evangelio a las personas que aún no lo conocen.

“Dios creó la tiniebla y la luz, y todo es bueno”, dijo el padre Rafic comentando la primera lectura del libro de Isaías. Las tinieblas, por ejemplo, son el momento de prueba que ha experimentado el Bautista, que en el Evangelio de San Lucas, desde la cárcel, envía a preguntar a Jesús si es él el que ha de venir: de hecho, se esperaba otro tipo de Mesías. "También nosotros esperamos a veces otra cosa, pero descubrir la verdad de las cosas, conocer la realidad a la luz de Dios, es más hermoso que lo que esperamos: la belleza de la verdad supera todas nuestras expectativas", subrayó el vicario. Como en el caso del Bautista, también hay momentos de tinieblas en nuestra vida, en los que debemos aferrarnos a nuestra fe y profundizar en ella. Por eso, dijo, dirigiéndose en particular a los lectores, estamos llamados a meditar la Escritura cada día para dar testimonio de nuestro Salvador con nuestra vida, para hacer todo con misericordia y caridad. Por último, exhortó a los acólitos a ser conscientes del servicio que prestan en el altar del santo sacrificio del Señor, para ser plenamente dignos de este gran ministerio.