Conclusión de la Marcha Franciscana a la cima del Monte Tabor

By: Cécile Leca/ lpj.org - Published: August 04 Thu, 2022

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MONTE TABOR - El último día de la Marcha Franciscana, que se celebra cada año durante el verano, Su Beatitud Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, presidió una misa en la cima del Monte Tabor y se reunió con los jóvenes participantes en el evento.

Ocho días. Eso es lo que duró la 31ª Marcha Franciscana de este año, del 27 de julio al 3 de agosto. Partiendo de Rameh, los participantes caminaron desde Eilaboun hasta Nazaret, llegando finalmente al Monte Tabor el octavo día.

"Esta idea de un paseo para rezar y pasar tiempo juntos viene de Italia", explica el Padre Mario Hadchiti, OFM, uno de los organizadores. "Desde entonces, ha habido marchas aquí en Tierra Santa, pero también en Jordania, Siria, Líbano... La iniciativa tiene su origen en la Fiesta del Perdón de los Pecados de San Francisco de Asís.

Esta fiesta, que tiene lugar el 2 de agosto, conmemora el deseo de San Francisco de que se conceda el pleno perdón a todos los que se arrepientan sinceramente. Para él, el perdón y la reconciliación debían ser el centro de los valores cristianos; así, en 1216, se dice que pidió al Papa Honorio III una indulgencia plenaria para todos los que visitaran la iglesia de Porciúncula, que él restauró y donde fundó la orden franciscana.

"Hoy en día, el objetivo de este paseo no es fomentar las vocaciones religiosas, sino fortalecer la fe de cada persona, sea cual sea su forma: religiosa, consagrada o laica", explica el Padre Mario. "Muchos jóvenes se han conocido a través de este paseo y se han hecho amigos, o incluso se han casado y han formado una familia. Caminamos juntos para construir una relación con nosotros mismos, con los demás y con Dios y su creación".

Cuando se le pregunta por el significado de este paseo para él, las primeras palabras del P. Mario se refieren a los regalos que recibe. "No participo porque aporte algo a los jóvenes, sino porque ellos me aportan algo a mí. Y porque creo que es una forma de dar a conocer el perdón de San Francisco, y de apoyar a la juventud local; de capacitarla, de animarla a crecer en la fe aquí en Tierra Santa."

Durante los ocho días que duró la marcha, organizada por el Padre Raffaele Tayyem, OFM, los participantes rezaron, comieron, caminaron y realizaron actividades juntos, como pintar, bailar o hacer manualidades. "Todos venimos de toda Tierra Santa", dice George, un participante de Belén. "Ramallah, Haifa, Rameh, Eilaboun... Yo mismo empecé a ir en 2010, y desde 2013 participo como voluntario. Antes de descubrir este paseo, no iba a la iglesia; es algo que cambió completamente mi vida, de verdad".

El último día, los participantes pudieron asistir a una misa presidida por el Patriarca, en la Iglesia de la Transfiguración, en la cima del Monte Tabor, donde se dice que tuvo lugar la transfiguración de Cristo (Mateo 17,1-8, Marcos 9,2-8, Lucas 9,28-36). Tras la celebración, los jóvenes compartieron un tiempo de intercambio con el Patriarca, que les habló del papel que la Iglesia debe permitirles desempeñar, y que se tomó el tiempo de responder a sus preguntas.

"En todas partes -y no sólo aquí- ser cristiano no es tan sencillo", les dijo. "Hablar de Jesús no es tan sencillo. Porque decir sí a Él significa decir no a lo que no es Él. Así que tenemos que preguntarnos qué significa hoy, en Tierra Santa, decir sí a Jesús", añadió, animando a los jóvenes a desempeñar un papel en la vida de la Iglesia de Jerusalén y a continuar, a través de sus acciones y su participación en eventos como esta marcha, mostrando su unidad y su fe al mundo entero.