GALILEA – El 7 de Noviembre del 2016, en la Iglesia dedicada a los Ss. Doce Apóstoles de la Domus Galilaeae, en el Monte de las Bienaventuranzas, mons. Giacinto Boulos Marcuzzo, obispo auxiliar y vicario patriarcal de Jerusalén, ha presidido la celebración de otorgamiento del ministerio del Lectorado a cuatro seminaristas del Seminario Redemptoris Mater de Galilea.

La celebración se llevó a cabo en el marco litúrgico de la fiesta de todos los santos de la diócesis jerosolimitana, con la presencia de algunas representaciones de las monjas Doroteas, de las monjas de la Sagrada Familia de Nazaret, de las comunidades neocatecumenales de Kefar Yasif, Me’lia, Tarshiha y Jaffa de Nazaret, en las cuales los neo-lectores viven una experiencia de formación permanente en la fe. Presentes en la celebración, además de los formadores y de los seminaristas, también algunos profesores del seminario Redemptoris Mater de Galilea, los hermanos que desarrollan su actividad de voluntariado, los hermanos y hermanas de la Domus Galilaeae y el equipo responsable del Camino Neocatecumenal en Tierra Santa y en el Golfo. Los neo-lectores para el Patriarcado Latino de Jerusalén son: Juan José Fernández Orbe, de Ecuador, Marek Kurzydlowski, polaco, y los españoles Ángel Llavador Marco y Javier Martínez Alcalá. Mons. Giacinto-Boulos Marcuzzo ha sido acogido con el calor de la asamblea y sobretodo de los seminaristas del Seminario Redemptoris Mater, con los que ya el obispo ha tenido oportunidad de encontrarse el pasado 27 de Octubre, con la habitual visita de inicio de año del Seminario. En  esta ocasión, Mons. Marcuzzo, después de haber conocido a los nuevos alumnos, ofreció al Seminario una reflexión sobre la pastoral parroquial en Tierra Santa, sobre la vida y la historia de la diócesis y sobre algunas novedades editoriales de la producción teológica en árabe. Después de haber rezado con los seminaristas, su Excelencia también acogió la profesión de fe precedente a la ordenación diaconal de dos seminaristas Giovanni Falorni y Juan Manuel Silva López, para después ser acogido en una comida fraterna en el seminario. En esta ocasión, Mons. Marcuzzo abogó por un encuentro de comunión entre los seminarios del Patriarcado, deseo que se realizó el pasado 6 de noviembre, en un contexto de verdadero espíritu fraterno, en el encuentro entre los seminaristas de Bet Jala, de los Salesianos, de los Franciscanos, de los Padres Blancos y el Redemptoris Mater. En el encuentro se ha tenido entre otras cosas, después de una Eucaristía presidida por Mons. Pierbattista Pizzaballa y un encuentro que el Administrador Apostólico ha tenido con los seminaristas, también un partido de fútbol entre los seminarios.

En la celebración del día, en cambio, el prelado se ha concentrado sobretodo en el Evangelio de las Bienaventuranzas, precisamente el de la fiesta litúrgica, metiéndolo en relación con el rito de la institución de lectores. «Todos están llamados a vivir la propria fe como fruto de una espiritualidad bíblica» ha declarado Mons. Marcuzzo, continuando: «pero los lectores instituidos hoy son llamados a hacerlo conjuntamente con un profundo conocimiento de la Tradición Viviente de la Iglesia». Después de haber subrayado la importancia de la función de los lectores de proclamar la Palabra en la comunidad cristiana y de interpretarla siempre en el cauce de la Tradición Viviente, dirigiéndose a los neo lectores, añadió: «Vosotros estáis llamados a anunciar la Palabra unida a la vida de la Iglesia». Para confirmarlo, su Excelencia ofreció una serie de citaciones patrísticas sobre la importancia de la Escritura y sobre el deber de cada uno, pero especialmente del lector, de buscar a Cristo en la Escritura. Entre otras cosas, el obispo ha citado también la famosa máxima agustiniana: «mantuvieron exactamente aquello que encontraron en la Iglesia; fielmente enseñaron aquello que ellos aprendieron; entregaron a los hijos aquello que recivieron de los padres» («quod invenerunt in Ecclesia, tenuerunt; quod didicerunt, docuerunt; quod a patribus acceperunt, hoc filiis tradiderunt», Contra Jul. 2, 10, 34), haciendo hincapié sobre su valor y sobre su importancia. Refiriéndose al Evangelio, Mons. Marcuzzo después ha evidenciado la importancia de las Bienaventuranzas, consideradas como el corazón de todo el Evangelio y como una promesa de consolación para todos los cristianos. «Este es el lugar santo donde Jesús ha proclamado todo el sermón de la montaña», después ha exclamado el prelado, continuando: «aquí entendemos que la bienaventuranza que resume todas las otras es aquella que dice “bienaventurados los misericordiosos”, en cuanto que Dios ha creado el universo entero con su misericordia». Después de haber subrayado la importancia eclesial del presente año de la Misericordia, su Excelencia después se ha centrado sobre la memoria de todos los santos de la diócesis jerosolimitana, subrayando que «todos estamos llamados a la santidad y nosotros en nuestra diócesis tenemos la fortuna de tener muchísimos santos, que interceden por nosotros para que podamos llegar con ellos al gozo del Paraíso, ellos que han cumplido las bienaventuranzas que hemos escuchado».

Al final de la celebración Mons. Marcuzzo ha recordado a los presentes la celebración para el cierre de la Puerta Santa de la Misericordia en Nazaret, invitando a todos a estar presentes para la ocasión.

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