A lo largo de tres días, el Cardenal Rainer Woelki, arzobispo de Colonia (Alemania), realizó una visita solidaria a Tierra Santa, en la que recorrió diversas ciudades, pueblos e instituciones del Patriarcado Latino. Durante su estancia, se reunió con miembros de la Iglesia, especialmente con jóvenes, y escuchó sus experiencias y los retos que afrontan en las circunstancias actuales. La visita brindó la oportunidad de expresar la solidaridad de la Iglesia de Colonia con la Iglesia y sus fieles en Tierra Santa, de renovar su compromiso de apoyarlos y acompañarlos, y de fortalecer su presencia y misión en su tierra natal.
Primer día
El Cardenal Woelki llegó a la ciudad de Nablus acompañado por una delegación de la Representación Alemana. Fue recibido por el P. Miguel Jiménez, párroco de la comunidad, los vicarios parroquiales, miembros del consejo parroquial y representantes de la juventud.
Durante el encuentro, abordaron la situación general en Nablus, la realidad de los cristianos en la ciudad y los retos a los que se enfrentan, en particular aquellos que afectan a las generaciones más jóvenes, dado que los jóvenes dependen cada vez más de internet y las redes sociales en detrimento de la interacción directa y la participación comunitaria.

Por su parte, el P. Miguel destacó que los cristianos de Nablus buscan fortalecer la comunicación con los diversos sectores de la sociedad, consolidar su presencia y papel, y resaltar que son una parte activa e integrante de la sociedad de Nablus, así como un elemento inseparable de la ciudad.
El Cardenal Woelki visitó también la iglesia de San Justino, donde se celebró una breve oración por la paz, antes de dirigirse al jardín de infancia y a la escuela del Patriarcado Latino en Nablus, donde fue recibido por la directora del centro, la Sra. Dina Duani. El cardenal y la delegación que lo acompañaba mantuvieron una reunión con la dirección del centro, en la que analizaron la situación general de la ciudad, los retos que afronta Nablus, así como el estado de la enseñanza y las dificultades del sector educativo en la coyuntura actual.
Posteriormente, el Cardenal Woelki se trasladó a la localidad de Aboud, donde visitó la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores. Allí fue recibido por el párroco, el P. Raymond Haddad. La visita incluyó el jardín de infancia, la escuela y el salón parroquial, espacios donde pudo conocer de primera mano las instituciones educativas, las instalaciones parroquiales y la labor que desempeñan al servicio de la los habitantes del pueblo.

El Cardenal Woelki también se reunió con los jóvenes y los *scouts* de Aboud, escuchó sus opiniones y aspiraciones, y comprendió mejor la realidad de la juventud y las dificultades que atraviesan. Asimismo, profundizó en la situación de los cristianos en la aldea y en las vías para preservar y potenciar su papel en la sociedad.
Al finalizar la primera jornada, el Cardenal Woelki visitó la localidad de Ain Arik, donde fue recibido por el párroco, el P. Firas Abdel Rabbo, junto con varios sacerdotes y hermanas carmelitas. En la reunión se trataron los retos que afronta la aldea en las circunstancias actuales, así como la realidad de la educación, su desarrollo y los obstáculos que se presentan en esta etapa.
La visita concluyó con un encuentro en el Centro Juvenil, donde la delegación fue recibida por el P. George Haddad, director espiritual adjunto, la Sra. Faten Asaid, secretaria general, y un grupo de jóvenes. La reunión ofreció la oportunidad de escuchar a la juventud, conocer sus realidades y aspiraciones, y debatir sobre su papel en la preservación de la presencia de la Iglesia y de la comunidad cristiana en Ain Arik.

Esta visita formó parte de la misión de solidaridad del Cardenal Woelki, orientada a permanecer al lado de la Iglesia y sus fieles, escuchar los desafíos a los que se enfrentan y reafirmar la importancia de su presencia y misión en las distintas ciudades y pueblos de Palestina.
Segundo día
El segundo día comenzó con la celebración de la Misa en el interior del Sepulcro vacío de la Basílica del Santo Sepulcro, ofrecida por la paz y por los cristianos de Tierra Santa.
Tras la Misa, el Cardenal Woelki se reunió con el arzobispo Hosam Naoum, arzobispo anglicano de Jerusalén. Durante el encuentro abordaron la situación actual en Tierra Santa, los retos a los que se enfrentan las Iglesias y los cristianos, y la importancia de fortalecer la cooperación en estas difíciles circunstancias.
La jornada continuó con un recorrido por diversos proyectos del Patriarcado Latino en Jerusalén, lo que brindó la oportunidad de conocer más a fondo las múltiples iniciativas y servicios que ofrece el Patriarcado, así como su papel al servicio de la comunidad y en el fortalecimiento de la presencia de la Iglesia y sus instituciones.
En el marco de esta visita, el Cardenal Woelki se reunió con el nuevo director general del Patriarcado Latino, el Sr. Johnny Zidan. Sus conversaciones se centraron en la labor y los proyectos del Patriarcado, los retos que afronta y las vías para seguir sirviendo a la Iglesia y a sus fieles.

El Cardenal Woelki también recorrió la Ciudad Vieja de Jerusalén y visitó varias casas históricas, lo que le permitió conocer más de cerca la situación de las familias que residen allí, así como la realidad de los cristianos en la Ciudad Santa y los problemas a los que se enfrentan.
Al finalizar la jornada, Su Beatitud el Cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, impuso la Medalla de Oro de la Santa Cruz al Cardenal Woelki y al Sr. Nadim Ammann, en reconocimiento a su continuado apoyo a los cristianos de Tierra Santa y a su solidaridad con la Iglesia y sus fieles.
En sus palabras de agradecimiento, el Cardenal Pizzaballa reconoció la importancia de la visita del Cardenal Woelki: "Le damos las gracias por esta visita solidaria y por el gran apoyo que la diócesis de Colonia ofrece a los cristianos de Tierra Santa. Estamos viviendo circunstancias difíciles y, por ello, su presencia y solidaridad con nosotros son de enorme valor".

Por su parte, el Cardenal Woelki expresó su gratitud y aprecio, subrayando que recibir la condecoración suponía un gran honor para él. Dijo: "Es un gran honor recibir este reconocimiento. Durante esta visita hemos encontrado a muchas personas necesitadas que me han llegado al corazón. Nuestra misión es caminar a su lado, amarlas y trabajar junto a ellas en todo. Por eso, entregamos nuestro corazón a la Iglesia de Jerusalén y debemos mostrar compasión y misericordia, tal como hicieron los discípulos de Jesús con la gente".
Asimismo, añadió: "Mantendremos a los cristianos de Tierra Santa en nuestras oraciones. Les prometemos que rezaremos por ustedes y que permaneceremos siempre a su lado".
La jornada concluyó con la Misa Solemne misa celebrada en la Iglesia del Hospital de San Luis, en la que el Cardenal Woelki se unió a Su Beatitud el Cardenal Pizzaballa, conmemorando el 150º aniversario de su fundación.
Tercer día
En el tercer y último día de su visita, el Cardenal Woelki y la delegación que lo acompañaba visitaron la localidad de Taybeh, donde fueron recibidos por el párroco, el P. Bashar Fawazleh.
Durante la visita, el Cardenal Woelki hizo hincapié en la necesidad de que los habitantes de Tierra Santa, en particular los jóvenes, puedan permanecer en su tierra natal y construir allí su futuro. Asimismo, hizo un llamamiento a mantenerse firmes en la esperanza y a trabajar en favor de una solución justa basada en la opción de los dos Estados.

En el transcurso de su estancia, el Cardenal Woelki afirmó: "Su llamada ha llegado hasta nosotros y hemos escuchado su clamor de ayuda. Por eso estamos aquí. Hemos venido a apoyarlos, a trabajar con ustedes y a expresarles nuestra solidaridad en estas difíciles circunstancias".
Woelki reafirmó la solidaridad de la Iglesia con la población de Taybeh, haciendo hincapié en que la violencia no es la solución y que la fe, la esperanza y el trabajo conjunto pueden abrir el camino hacia un futuro mejor. También hizo referencia a la difícil realidad que afrontan los residentes en medio de los ataques, la violencia de colonos y la constante construcción de asentamientos, recalcando que solo una solución justa puede garantizar el futuro de todas las partes.
Durante el recorrido, el Cardenal Woelki y su delegación conocieron de cerca la situación de Taybeh y los retos a los que se enfrentan sus habitantes, además de informarse sobre la labor de la parroquia y sus instituciones, así como del papel del Patriarcado Latino en el apoyo a la comunidad local. La visita incluyó la iglesia del Cristo Redentor, la emisora Radio Nabd Al-Hayat, el colegio del Patriarcado Latino y la residencia para ancianos Casa de Efraín, además de encuentros con varias familias afectadas.

Al concluir su visita solidaria, el Cardenal Woelki reflexionó: "Me ha conmovido profundamente la situación de los cristianos en Tierra Santa. En Cisjordania, las comunidades cristianas viven bajo la presión constante de colonos extremistas, quienes cometen actos de vandalismo, incendios provocados y violencia física. La gente vive aquí con temor y muchos ya han abandonado el país. A esto se suman las dificultades económicas, el desempleo y la falta de perspectivas en Cisjordania y Jerusalén, de manera especial entre la juventud".
Y añadió: "Los habitantes de esta tierra me han dejado una profunda huella. Por un lado, me ha impactado su generosa hospitalidad y sus profundos valores cristianos; por otro, su valentía para no rendirse y permanecer en Tierra Santa a pesar de las duras circunstancias en las que viven".
Uno de los momentos más conmovedores de la visita fue su conversación con el propietario de una fábrica de cemento en Taybeh. Este relató al cardenal cómo los colonos habían destruido la maquinaria y los equipos técnicos de la fábrica, además de causar daños en vehículos y propiedades, lo que le hizo perder en un solo instante su sustento y la fuente de ingresos de unas cuarenta familias que dependían de la fábrica.
Al reflexionar sobre el sufrimiento de la población, el Cardenal Woelki señaló: "Cuando conoces a la gente, puedes sentir lo cerca que están del límite de lo que pueden soportar. Necesitan apoyo, y el mundo no puede cerrar los ojos ante lo que está sucediendo. Como Iglesia, tenemos la responsabilidad de estar al lado de quienes son acosados y marginados".
Asimismo, agregó: "Debemos denominar estas circunstancias con total claridad. Cuando se somete a la gente de forma sistemática a la intimidación, a la ruina económica y a restricciones de su libertad, debemos llevar este testimonio a los responsables políticos en Alemania, así como a nuestros conciudadanos".
Finalmente, reafirmó que la archidiócesis de Colonia continuará respaldando proyectos y prestando asistencia a las Iglesias en su misión y labor en Tierra Santa.

