El sábado 5 de septiembre de 2026, Su Beatitud el Cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, realizó su primera visita pastoral a la parroquia latina de Acre. A lo largo de la jornada, se reunió con quienes colaboran en la vida de la parroquia, con los fieles y con representantes de las distintas instituciones y comunidades de la ciudad. La visita incluyó la celebración de la Santa Misa, durante la cual administró la Primera Comunión y el sacramento de la Confirmación a ocho niños, así como varias visitas a feligreses en sus hogares, donde rezó con ellos y les administró el sacramento de la Unción de los Enfermos.
La bienvenida reflejó el espíritu que caracteriza a Acre, una ciudad en la que diferentes comunidades han convivido durante generaciones. El padre franciscano Zaher Abboud, párroco de la parroquia latina de Acre, dio la bienvenida al Cardenal Pizzaballa y a la delegación que lo acompañaba, junto con el Obispo Kyrios Makarios, metropolitano de Ptolemais-Acre y de su distrito; el padre Silvanos, párroco de la comunidad greco-católica melquita; el jeque Samir Assi; varios párrocos y frailes franciscanos llegados de Jerusalén y de la región de Galilea; así como el señor Joseph Abu Baker, representante del Ayuntamiento de Acre.

En sus palabras de bienvenida, el padre Zaher Abboud resumió en pocas palabras el espíritu de la ciudad: «Esta es la ciudad de Acre, una ciudad que hace sitio a todos, acoge a todos y ama a todos. Aquí, todos son hermanos y hermanas». Al dar la bienvenida al Cardenal Pizzaballa como padre y obispo, recordó la insistencia del Patriarca en la importancia de preservar la fraternidad, citando sus palabras: "Pierde la batalla y gana a tu hermano". Según explicó, esta expresión es una llamada a preservar las relaciones entre las distintas comunidades y grupos que conforman la ciudad.
Pequeña en tamaño, viva en la fe
La parroquia latina de Acre, dedicada a San Juan Bautista, es una de las comunidades latinas más pequeñas en número de fieles, pero sus raíces en la ciudad son profundas. Su iglesia fue construida por los franciscanos en 1737 y restaurada en 1947, manteniendo así una presencia franciscana en Acre que se remonta a siglos atrás. En su intervención, el padre Zaher también recordó la visita de san Francisco de Asís a la ciudad, hace casi ocho siglos.
La parroquia cuenta con unos 320 fieles. Aproximadamente 150 viven en Acre, mientras que el resto reside en al-Jadida al-Makr y Kafr Yasif. Aunque viven fuera de la ciudad, siguen formando plenamente parte de la parroquia y de su vida pastoral, ya que no existen parroquias latinas en las comunidades de los alrededores.

El punto central de la visita fue la celebración de la Santa Misa, durante la cual el Cardenal Pizzaballa administró la Primera Comunión y la Confirmación a ocho niños. La celebración fue un signo significativo de una fe viva y de una comunidad comprometida con transmitirla a la siguiente generación. A pesar de ser una comunidad pequeña, señaló el Cardenal Pizzaballa, se trata de una comunidad viva.
El Cardenal Pizzaballa también dedicó parte de su visita a visitar varios feligreses en sus hogares. Rezó con ellos y les administró el sacramento de la Unción de los Enfermos, expresando así la cercanía de la Iglesia a sus fieles en todas las circunstancias de la vida.
Una presencia cristiana diversa, unida en un futuro compartido
La visita también llevó al Cardenal Pizzaballa a encontrarse con las comunidades cristianas de Acre, entre ellas las comunidades greco-católica melquita y maronita, donde se reunió con clérigos y fieles. Estos encuentros pusieron de manifiesto los profundos vínculos que, a lo largo de generaciones, se han ido construyendo entre las distintas Iglesias y comunidades cristianas de la ciudad.
La parroquia maronita, en particular, reflexionó sobre cómo la reducida dimensión de las comunidades cristianas puede convertirse en una bendición, favoreciendo una mayor cercanía y cooperación. En este sentido, subrayó que "nuestra presencia cristiana y nuestro futuro cristiano en esta tierra son un futuro compartido".
La diversidad de las Iglesias, expresada a través de la oración, el servicio, la educación y la vida cristiana compartida, se ha convertido en una fuente de unidad y cooperación, especialmente en la atención a los niños y jóvenes y en la preservación de una presencia cristiana viva y profundamente arraigada en esta ciudad histórica.

La cercanía, en el corazón de las visitas pastorales
En definitiva, la visita pastoral del Cardenal Pizzaballa a Acre fue una visita marcada por la cercanía: un tiempo para encontrarse con los fieles, escucharlos y acompañarlos en las distintas circunstancias de sus vidas.
La visita también reflejó el compromiso del Patriarca con el fortalecimiento de los lazos con las diversas comunidades cristianas y civiles de la ciudad, promoviendo el diálogo, la cooperación y las relaciones fraternas, al tiempo que contribuye a preservar una presencia cristiana viva, unida y profundamente arraigada en Tierra Santa.

