El domingo 7 de junio de 2026, en la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo (Corpus Christi), cinco seminaristas del Seminario del Patriarcado Latino recibieron diferentes órdenes menores durante una celebración eucarística presidida por Su Excelencia Monseñor Ilario Antoniazzi, en la Iglesia de la Anunciación en Beit Jala. Salameh Azar fue admitido al Ministerio de Acólito, mientras que Fayez Ziadat y Fadi Fattal fueron instituidos como Lectores. Mientras tanto, Amjad Haddad y Yousef Handel recibieron el hábito clerical, marcando un paso importante en su trayectoria en el seminario.
La celebración también conmemoró el 25º aniversario de la ordenación sacerdotal de tres sacerdotes del Patriarcado Latino: el P. Samer Madanat, Párroco de Jubeiha; el P. Firas Aridah, Párroco de Irbid; y el P. Shawqi Baterian, Director del Centro Nuestra Señora de la Paz en Ammán, Jordania. Solo el P. Samer pudo participar en la celebración en Beit Jala.
En su homilía, el Obispo Ilario Antoniazzi felicitó a los sacerdotes jubilares, expresando su gratitud por la fidelidad a las promesas que hicieron ante Dios y la Iglesia hace veinticinco años. Describió su camino sacerdotal como "un signo vivo de la fidelidad de Dios al pueblo de esta tierra", un camino marcado por retos, pero sostenido por su decisión diaria de permanecer arraigados en Cristo.
Reflexionando sobre el misterio de la Eucaristía, el Obispo Ilario enfatizó que el sacerdote no es solo quien celebra la Eucaristía, sino que está llamado a convertirse, en su propia vida, en "pan partido" ofrecido por el pueblo que le ha sido encomendado. Invitó a los sacerdotes a reflexionar sobre su trayectoria y a reconocer las huellas que han dejado junto a Cristo en esta Tierra Santa, llevando las cargas de sus comunidades y convirtiéndose en signos de la fiel presencia de Dios.
Dirigiéndose a los seminaristas, el Obispo los animó a seguir el ejemplo de sus hermanos mayores en el sacerdocio, cuyo jubileo es un testimonio de que la perseverancia en la vocación es posible. Les recordó que la santidad sacerdotal no se logra solo mediante obras extraordinarias, sino mediante la fidelidad diaria en la oración y un compromiso renovado cada día.
"El Señor no llama a hombres perfectos", dijo, "sino a hombres que están dispuestos y son fieles a Él y a su pueblo". A través del ejemplo de San Pedro y de muchos santos a lo largo de la historia, la Iglesia sigue siendo testigo de que Dios obra a través de la debilidad humana y de que la verdadera fortaleza proviene solo de Él.
Desde su establecimiento en 1852, el Seminario del Patriarcado Latino en Beit Jala ha acompañado a generaciones de jóvenes que se preparan para el sacerdocio, formando a 302 seminaristas que han sido llamados a servir a los fieles de la Iglesia de Jerusalén. Esta vocación sigue dando frutos hoy, a medida que nuevos candidatos avanzan en su camino de discernimiento y formación para el ministerio sagrado.

