"Lo que más me conmovió fue ver a los jóvenes celebrando en el patio de la escuela del Patriarcado Latino, con los rostros radiantes de alegría y los corazones llenos de vida".
Para Donata Maria Krethlow-Benziger, presidenta interina de la Comisión de Tierra Santa del Gran Magisterio de la Orden del Santo Sepulcro, este encuentro constituyo la esencia de la visita de otoño de la Comisión a Tierra Santa, que tuvo lugar del 5 al 9 de octubre.
En Jerusalén, Galilea y Cisjordania, la delegación se reunió con responsables eclesiásticos, párrocos, educadores, directores de proyectos y comunidades locales para conocer de primera mano los retos a los que se enfrenta la Diócesis de Jerusalén, así como el impacto de los proyectos respaldados por la Orden.
Acompañada durante toda la visita por el Sr. Johny Zeidan, nuevo director ejecutivo del Patriarcado Latino de Jerusalén, la Comisión examinó iniciativas relacionadas con la ayuda humanitaria, la educación, la formación sacerdotal, el empleo y la atención pastoral. A través de sus visitas periódicas, la Comisión supervisa el avance de los proyectos financiados y contribuye a determinar las prioridades en respuesta a las necesidades cambiantes de la Iglesia y de las comunidades a las que sirve.
"En una tierra marcada por tanto sufrimiento e incertidumbre, su alegría, fe y esperanza me conmovieron profundamente", reflexionó Donata.
Responder a las crecientes necesidades humanitarias
La visita comenzó con un encuentro con Su Beatitud el Cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, quien informó a la Comisión sobre la situación humanitaria y pastoral en Gaza, Cisjordania y Jerusalén.
En la Ciudad Vieja de Jerusalén, la delegación visitó a cuatro familias cristianas que reciben ayuda a través del Departamento de Servicios Sociales del Patriarcado. Sus necesidades reflejan las crecientes presiones económicas a las que se enfrentan los hogares de la zona, desde el desempleo y el aumento del coste de la vida hasta las dificultades para hacer frente a las matrículas escolares, el alquiler y otros gastos esenciales.
El Departamento de Servicios Sociales del Patriarcado recibe cada mes más de 270 solicitudes de ayuda procedentes de parroquias de toda Cisjordania. Su labor abarca la entrega de vales para la compra de alimentos, contribuciones para cubrir los gastos educativos y de vivienda, asistencia médica de emergencia, apoyo a familias que acumulan deudas y programas que ayudan a mujeres y jóvenes a poner en marcha pequeños negocios o adquirir competencias profesionales.
Además de proporcionar ayuda inmediata, el Patriarcado también crea oportunidades para alcanzar la independencia económica mediante el empleo. A finales de septiembre de 2026, se habían facilitado aproximadamente 110 puestos de trabajo a jóvenes de ambos sexos en Jerusalén y Cisjordania, gracias a la colaboración con parroquias, escuelas y organizaciones comunitarias.
Un ejemplo de ello es el de un joven que recibió apoyo a través del programa de empoderamiento juvenil para adquirir un pequeño vehículo “tuk-tuk” con el que desarrollar su negocio de venta de gas en la Ciudad Vieja de Jerusalén. Su experiencia demuestra cómo una ayuda específica puede convertirse en una oportunidad para trabajar, mantener a una familia y construir un futuro más estable.
La Comisión también fue informada sobre la situación en Gaza durante una videollamada con el párroco. A pesar de las enormes dificultades, el Patriarcado Latino ha mantenido su asistencia humanitaria y ha reabierto la escuela para el curso académico 2026-2027.
"El impacto del Patriarcado Latino es profundo", afirmó Donata. "A través de sus escuelas, parroquias, labor humanitaria y atención pastoral, ofrece mucho más que ayuda material: proporciona a las familias dignidad, esperanza y la posibilidad de construir un futuro en su propia tierra".
Mediante su apoyo a los proyectos gestionados por el Patriarcado, la Orden contribuye a mantener estas iniciativas, permitiendo que la Iglesia local responda a las necesidades inmediatas y, al mismo tiempo, continúe su labor de servicio a largo plazo en favor de las comunidades que tiene encomendadas.

Educación y formación: Invertir en las generaciones futuras
La educación se erigió como uno de los temas centrales de la visita. En Galilea, la Comisión se reunió con el P. Ibrahim Shomali, director de las escuelas del Patriarcado Latino en la región, quien presentó la labor de los cinco centros educativos situados en Haifa, Shafa’amr, Nazaret, Reineh y Rameh. En conjunto, estas instituciones atienden a más de 5.000 alumnos y ofrecen formación académica junto con formación cristiana, así como oportunidades para que estudiantes de diferentes orígenes crezcan juntos.
En Beit Sahour, la delegación visitó la escuela del Patriarcado Latino, que cuenta con 380 alumnos. Su director, Antón Jaraysah, describió las dificultades a las que se enfrentan las familias tras años de descenso del turismo y de reducción de las oportunidades laborales. Dado que muchos padres tienen dificultades para pagar la matrícula escolar, el apoyo de la Orden ayuda al centro a continuar con su misión educativa y a mantener el acceso a la educación católica.
La Orden también respalda la inversión general del Patriarcado en las infraestructuras escolares mediante una Campaña de financiación de Inversiones (Capital Campaign), financiada por las Lugartenencias norteamericanas de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén. Esta campaña apoya proyectos en las escuelas del Patriarcado en Palestina, Jordania e Israel, entre ellos la renovación de aulas, la creación y mejora de laboratorios de ciencias e informática, la modernización de bibliotecas, la mejora de las instalaciones sanitarias y la realización de obras esenciales de infraestructura.
En la Universidad de Belén, la Comisión conoció el proyecto AFAQ (Horizontes de Esperanza), desarrollado en colaboración con el Patriarcado Latino y la Orden. Mediante oportunidades laborales y programas de desarrollo profesional, esta iniciativa ayuda a los titulados a reforzar sus competencias y acceder al mercado laboral en Palestina y Jerusalén, especialmente en los sectores sanitario, social y económico.
La visita de la delegación al Seminario de Beit Jala puso de relieve otra dimensión esencial de la misión de la Iglesia: la formación de los futuros sacerdotes. El P. Bernard Poggi presentó el programa de formación del seminario, las obras de construcción en curso y los planes de futuro. Además de preparar a los seminaristas para ejercer su ministerio en las parroquias y escuelas de toda la Diócesis, el seminario extiende su labor a los laicos mediante cursos de formación espiritual en cinco ciudades.
En conjunto, estas instituciones reflejan la apuesta de la Orden por las personas que contribuirán a dar forma al futuro de la Iglesia y de la sociedad en general.
Mantener la presencia cristiana
Los encuentros de la Comisión también pusieron de manifiesto las presiones económicas y sociales a las que se enfrentan las comunidades cristianas, especialmente el desempleo, la inseguridad y la emigración.
En Taybeh, la última localidad de Cisjordania cuya población es íntegramente cristiana, el P. Bashar Fawadleh presentó iniciativas locales destinadas a crear oportunidades de empleo y vivienda para ayudar a las familias a permanecer en su tierra natal. La comunidad sigue afrontando dificultades económicas y preocupación por los ataques que afectan a sus habitantes y a las tierras agrícolas. Los esfuerzos de la parroquia, desarrollados en colaboración con el Patriarcado Latino y la Orden, tienen como objetivo proporcionar a las familias una mayor estabilidad y la posibilidad de construir un futuro en su localidad.
La delegación también visitó Beit Afram, la residencia para personas mayores del Patriarcado Latino, donde conoció la atención que se presta a los miembros de más edad de la comunidad. En Ramallah, el P. Yacoub Rafidi destacó las necesidades pastorales y educativas de las familias de la zona, mientras que, en Ain Arik, el P. Firas Abderabbo presentó la vida de la parroquia y de su escuela, prestando especial atención a los retos a los que se enfrentan los jóvenes.
"Lo que más me preocupó fueron las crecientes dificultades económicas, el desempleo y la emigración, factores que hacen cada vez más difícil que las familias puedan quedarse", explicó Donata.
La visita también incluyó encuentros con el P. Matthew Coutinho, Vicario Patriarcal para los Migrantes, y con representantes de la Juventud Cristiana de Palestina, entre ellos el P. George Haddad y la Sra. Faten Isayed, secretaria general de la organización. Estos encuentros permitieron a la Comisión comprender mejor la diversidad de las comunidades a las que atiende el Patriarcado, así como la importancia de acompañar a los jóvenes y a las personas que viven en situaciones de vulnerabilidad.
A lo largo de la visita, la Comisión también pudo comprobar la contribución de la Iglesia a la convivencia y al respeto mutuo a través de sus escuelas, servicios sociales e iniciativas pastorales, que atienden a personas de distintos orígenes. En este contexto, mantener la presencia cristiana no significa únicamente preservar las instituciones y los lugares de culto, sino también ayudar a las familias a construir un futuro viable, educar a los niños, cuidar de las personas mayores y crear oportunidades para las generaciones más jóvenes.

Regresar como peregrinos
La visita reafirmó la estrecha colaboración entre la Orden del Santo Sepulcro y el Patriarcado Latino de Jerusalén. Gracias a las contribuciones de sus caballeros y damas, la Orden proporciona un apoyo fundamental a los proyectos gestionados por el Patriarcado, contribuyendo a mantener su labor caritativa, cultural, educativa y social. Las visitas periódicas de la Comisión complementan este apoyo, ya que permiten a sus miembros reunirse con los responsables de los proyectos, conocer la realidad sobre el terreno e identificar las prioridades de cara al futuro.
Para Donata, este compromiso va más allá de las contribuciones económicas e incluye también la oración, la presencia personal y la peregrinación.
"Mi mensaje a los cristianos de Tierra Santa es sencillo: no os olvidamos ni estáis solos", afirmó.
"Debemos regresar como peregrinos, porque nuestra presencia es una poderosa señal de solidaridad y esperanza", añadió. "Vuestra fortaleza es una inspiración para todos nosotros y nos recuerda que nuestro vínculo con Tierra Santa no es simplemente una relación de caridad, sino un diálogo vivo de amor".

